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Lo que los humanos no ven


Les cuento esto, porque siempre me seguirá sorprendiendo la falta de capacidad que tiene el hombre para ponerle atención a la mirada de un animalito.

Ayer pasando por una calle muy cercana al viaducto, vi un hermoso perrito de tamaño enorme, parecía un Gran Danés pero un poco mas alto y peludito, estaba echadito en la banqueta y pasaba mucha gente alrededor de él como si fuera invisible, mientras yo esperaba para atravesar la calle para ver si estaba bien, me di cuenta como la gente pasaba caminando como si el no existiera, si acaso, los que lo volteaban a ver era para hacerse a un lado como si les causara una mezcla de asco y temor; pero nadie lo miraba preguntándose si estaba bien.

El perrito, con una mirada muy expresiva volteaba a ver a cada persona que caminaba cerca, volteaba para un lado y para el otro y de pronto se levantaba como para caminar hacia alguien y movía un poco la colita, para después echarse nuevamente en el piso con cierto aire de desilusión; cuando el se levantó, me di cuenta de que su patita trasera estaba muy lastimada... Su mirada tan insistente buscando algo, me hizo darme cuenta que estaba perdido; ¿Saben?.... Se notaba en sus ojitos que estaba perdido, y nadie absolutamente nadie parecía notar lo mismo que yo. Cuando por fin me acerqué a él, inmediatamente se levantó y puso toda su confianza en mi dejándome acariciar su cabecita. Yo no sabia como llevármelo, pero por supuesto de ninguna manera lo iba a dejar ahí, entonces fui a una veterinaria cercana a pedir ayuda, pero la respuesta fue que no podían hacer nada, pero les describí al perrito y les dije que estaba segura de que estaba perdido, me regresé inmediatamente con él para no dejarlo solo.

Cuando me vio me recibió con tanto amor que parecía conocerme de toda la vida, mientras trataba de localizar a alguien para que me ayudara a llevarme al perrito, pasó algo que agradezco mucho, el perrito se levantó emocionado, y con todo y su patita lastimada corrió hacia una señora que traía a un niño y a otro perrito parecido a él; la señora lo abrazó lo besó y no dejaba de llorar, me acerqué a ella y le pregunté (aunque era obvio) si era su perrito y me dijo que si, que fueron unos trabajadores a su casa y su hija le gritó que el perrito se había salido pero cuando salió ya no vio por donde se había ido.

Curiosamente, la señora pasó por la veterinaria a donde yo fui a buscar ayuda, para preguntar si no habían visto a su perrito, y le dijeron que una persona acababa de ir a pedir ayuda para un perrito con la misma descripción que estaba en la siguiente calle.

Por supuesto la señora no se salvó de mi discurso sobre el collar con placa, tener cuidado, la responsabilidad, etc.

Para mi ayer pasó un milagro, porque por experiencia sé que es sumamente difícil que llegue una familia amorosa a buscar los animalitos que encontramos en la calle, nunca voy a olvidar su carita y su mirada que me dijo tantas cosas, su expresión de duda y temor que se convirtió en alegría y sus ojitos cuando volteó a verme cuando ya se iba con su familia... ¡Me dijo tanto!. La calle estuvo llena todo el tiempo, muchos carros, mucha gente y nadie vio esa mirada, nadie vio ni el temor, ni la necesidad de ayuda, ni la alegría, creo que los demás lo único que vieron era un "perro callejero" y algunos ni siquiera notaron que estaba ahí...

Escrito y enviado por Monica Beck (beckmon04@yahoo.com.mx)



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