|
Los circos en México… ¿en peligro de extinción?
Mónica Dávila. Activista de AMEDEA.
A los niños se les hace creer que los circos son un espectáculo divertido, lleno de magia y alegría; un mundo de fantasía en donde todo es posible. Nada más falso cuando tales espectáculos incluyen animales en sus números.
Hasta que se conoce lo que en verdad ocultan los cirqueros detrás del telón se tiene una idea del sufrimiento causado, pero debiera bastarnos la conciencia de que no se justifica ningún cautiverio por mera diversión, para que se prohibiera el uso de animales en los espectáculos.
Las risas allí son de ignorancia, pues la tortura y dolor de seres inocentes es cosa seria. Ha crecido el conocimiento sobre el infierno de quienes no están allí por su voluntad, de los que al finalizar la función no regresan a casa: las víctimas de la esclavitud en pleno siglo XXI… los animales.
¿Qué ganamos como sociedad al pretender engañar a nuestros niños? ¿Qué de recreativo puede tener el sometimiento y la humillación de un ser indefenso? ¿Por qué entretenerse a costa del dolor de los animales?
Los dueños de los circos y quienes los promueven han subestimado la inteligencia de los niños y del público en general, y no han considerado la fuerza informativa del internet. La publicidad engañosa sigue buscando que se aplauda a los actos forzados y absurdos, donde los animales realizan movimientos ajenos a su naturaleza, pero al mismo tiempo en la red se han corrido imágenes de golpizas, punzaduras, quemaduras y otras torturas, a través de las cuales se obliga a los animales a someterse y a “actuar”. La gente empieza a tomar conciencia y buena parte de la población se conmueve ante un león que padece insolación y hambre o ante un elefante encadenado. Se está ya abandonado el consumo de crueldad disfrazada de alegría.
Sin importar el tamaño o la popularidad de un circo, en TODOS, absolutamente en todos ellos existe el maltrato. No hay manera amable o cuidadosa de hacer que un tigre salte a través de un aro de fuego, cuando es bien sabido que estos animales le temen e incluso le huyen. Imaginemos las dimensiones del castigo aplicado para que un tigre prefiera contravenir su instinto, acercándose al fuego antes que enfrentar a sus explotadores.
En países como Bolivia, Singapur y Suecia ya están prohibidos los circos con animales, en tanto que la más exitosa empresa circense: el Cirque du Soleil , de origen canadiense, no presenta animales. Éste espectáculo es reconocido a lo largo y ancho del planeta y se vale sólo del talento y destreza de quienes han elegido estar allí, y eso sí es digno de aplaudirse.
El público mexicano casi no acude a los circos con animales, pero los legisladores insisten en mantener a nuestro país en la ignominia, permitiendo esos y otros espectáculos denigrantes. Miles de animales son sometidos, sufriendo daños físicos y mentales, encerrados en diminutas jaulas, mutilados para evitar riesgos a los cirqueros, automutilados por stress, sin posibilidad alguna de moverse libres y relacionarse con miembros de su especie.
El jueves 22 de abril el diputado Norberto Solís Cruz del Partido Verde Ecologista de México, convocó a los medios de comunicación y a diversas asociaciones, entre ellas a AMEDEA, para informar sobre iniciativas de reformas al Código Penal para que se sancione como delito al maltrato animal, así como a la Ley Protectora de Animales del D. F. para prohibir el uso de animales en los circos.
Este tipo de acciones, aunadas al evidente y cada vez mayor rechazo a este tipo de tortura, representan los primeros pasos para un México mejor, capaz de ir superando la vergüenza de encontrarse entre los más violentos hacia humanos y no humanos.
En la Asociación Mexicana por los Derechos de los Animales seguimos trabajando para difundir el mensaje de no discriminar por especie. Dejemos de consumir crueldad; México merece un mejor destino.


|