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La verdad sobre las corridas de toros


  1. Lo que ha dicho la iglesia de las corridas:



  2. Corridas de toros: Matar por diversión






Bula Romanorum Pontificum


El Papa Pío V, en la Bula Romanorum Pontificum, tomo IV, parte Segunda, 402-3, de los años 1559 a 1567, dijo:

Por la salud del rebaño de nuestro Señor, encargado por la dispensación divina y obligado por el deber a nuestro Oficio Pastoral, habiendo pensado con ansiedad en este asunto, anhelamos proteger a todos los fieles, no únicamente contra el peligro al cuerpo, sino más contra el daño perpetuo del alma.

  1. Es sabido que la costumbre detestable del duelo, introducida por el Demonio para conseguir la muerte del alma dentro del cuerpo ensangrentado, fue prohibida por el Concilio de Trento. Pero sin embargo, aún ahora en muchas partes, numerosas personas no tienen vergüenza de participar en el espectáculo de los Toros, con el objeto de hacer gala de su audacia y destreza, así encontrando la mutilación del cuerpo y peligrando al alma.


  2. Nosotros por eso, considerando tales exhibiciones de toros o fieras atormentadas como contrarias al deber y a la piedad cristianos, y con el deseo de acabar con tales diversiones de sangre, tan despreciables y más propias a demonios que a hombres, y con la determinación de tomar las medidas necesarias para salvar las almas, hasta lo posible, con la ayuda de Dios, ahora a todo Príncipe Cristiano o gobernante honrado de autoridad, así sea eclesiástica, civil, real, imperial o cualquiera, y cualquiera que sea su título u oficio, tal como a todos los pueblos y estados, deseosos que nuestro mandamiento sea establecido y durara para siempre (hac perpetuo), con la penalidad de excomunión y anatema incurrida por su desobediencia, prohibimos e interdecimos a toda la gente en todas las regiones aquellos espectáculos que incluyen el tormento de los toros o de las fieras.

    Prohibimos a los militares y a toda otra persona atreverse a pelear con toros o fieras, ni a caballo ni a pie.


  3. Y si alguno así muere, peleando con los toros, le será negada la cristiana sepultura.


  4. También al clero, ordenado o secular, que administra los oficios eclesiásticos, o son miembros de Ordenes Sagradas les prohibimos que presencien tales espectáculos, bajo la pena de excomunión.


  5. Toda obligación, deuda, compromiso o juramento contratado a la corrida de toros, por quien sea incurrido, y aunque si el que se compromete pertenece a alguna Universidad o Colegio, y aunque erróneamente sea imaginado que tales exhibiciones fueran celebradas en honor de los Santos o de algún aniversario solemne o festival eclesiástico, los cuales merecen ser observados con júbilo cristiano, alegría espiritual y expresiones piadosas, todo aquel compromiso, pasado, actual o futuro, prohibimos o anulamos en su enteridad, declarándolo perpetuamente nulo.


  6. Mandamos no únicamente a todo Príncipe, Oficial o varón de categoría en la Sagrada Iglesia Romana misma, bajo la pena de ser privado de tal categoría, sino igualmente a todo otro Príncipe Cristiano y dueño de terrenos que responde a nuestras órdenes, les exhortamos y mandamos por el Todo Poderoso, valiéndonos de nuestro derecho sagrado a su obediencia, que por el honor y reverencia al Nombre Divino, respetaran fielmente y exigieran la observancia exacta de los mandamientos anteriores, por todos sus dominios y tierras, confiándose en recibir el premio más rico conferido por Dios Mismo en reconocimiento de sus obras loables.


  7. Y a nuestros hermanos venerables por todo el universo: los Patriarcas, Prelados, Arzobispos, Obispos y otros dotados de autoridad local, valiéndonos de nuestro derecho sagrado a su obediencia y solemnemente consciente del juicio de Dios y de la amenaza de la maldición eterna, les mandamos que publicaran nuestra carta presente a los habitantes de sus propias Diócesis.






El Papa Juan Pablo II


El Pápa Juan pablo II aludió la censura eclesiástica y la validez perpetual de las prohibiciones arriba publicadas y a su conservación y difundamiento entre los fieles de la siguiente manera:

Al aprender a amar y respetar a los seres inferiores, el hombre aprenderá a tratar con más humanitarismo a sus semejantes. Me hace feliz alentar y bendecir a todos aquellos que trabajan y se preocupan por los animales, para que estos sean tratados de una manera franciscana, como hermanos y hermanas.

Es necesario y urgente, que sigamos el ejemplo del modesto hombre de Asis y que estemos decididos a abandonar las formas erróneas y mal consideradas de dominio y custodia sobre todas las creaturas.

LA PROTECCIÓN A LOS ANIMALES ES ÉTICA CRISTIANA.





Corrida de toros: Matar por diversión


Tal vez hayas oído que la fiesta de los toros es un arte, pero no lo es...

Es una Ciencia... La ciencia de la Tortura

Nada en la fiesta brava es genuino, sólo el dolor...

Se cree valiente pero no lo es no tiene carácter fuerte, 24 Horas antes de entrar en la arena, el toro ha sido sometido a un encierro a oscuras para que al soltarlo, la luz y los gritos de los espectadores lo aterren y trate de huir saltando las barreras, lo que produce la imagen en el publico de que el toro es feroz, pero la condición natural del toro es huir, NO atacar.

También se le han recortado los cuernos para proteger al torero, amén de que le colgaron sacos de arena en el cuello durante horas. Lo golpearon en los testículos y los riñones Le indujeron diarrea al poner sulfatos en el agua que bebió Todo esto es con el fin de que llegue débil al ruedo y en completo desorden. Se le ha untado grasa en los ojos para dificultar su visión y en las patas se le puso una sustancia que le produce ardor y le impide mantenerse quieto, así el torero no desluce su actuación.

Los caballos de los picadores

Se eligen a caballos que ya no tienen valor comercial, por que el animal muere en 3 o 4 corridas a lo mucho, es muy habitual que el animal sufra quebraduras múltiples de costillas o destripamientos. Se les coloca un peto simulando que se les protege, pero en realidad se trata de que el publico no vea las heridas al caballo que con frecuencia presentan exposición de vísceras.

El trabajo del picador

Si el torero percibe que el toro embiste con mucha energía, ordena al picador hacer su trabajo: Consistente en desangrar al toro para debilitarlo, clavándole en el lomo una lanza que destroza músculos (trapecio, romboideo, espinoso y semiespinoso, serratos y transversos de cuello) Lesiona, además, vasos sanguíneos y nervios.

Esto es para que el torero pueda brindar la expresión artística que se supone debe tener este espectáculo.

Un solo puyazo podría destrozar al toro, por eso se hace en tres tiempos "para mayor goce de la afición".

Las banderillas

Las banderillas aseguran que la hemorragia siga, se intenta colocarlas justo en el mismo sitio ya dañado con los ganchos de metal. El gancho se mueve dentro de la herida con cada movimiento del toro y con el roce de la muleta, el peso de las banderillas tiene precisamente esa función.

Algunas banderillas tienen un arpón de 8 cms, y se les llama "de castigo", a las cuales es sometido el toro cuando ha logrado evadir la lanza del picador. Las banderillas prolongan el desgarre y ahondamiento de las heridas internas. No hay límite al número de banderillazos: tantos como sean necesarios para desgarrar los tejidos y piel del toro.

Demostrando valor

La pérdida de sangre y las heridas en la espina dorsal impiden que el toro levante la cabeza de manera normal, y es cuando el torero puede acercarse.

Cuando el toro alcanza este estado lastimero, el matador entra en el ruedo en una celebración de bravura y machismo, a enfrentarse a un toro exhausto, moribundo y confundido.

Con el toro ya cerca del agotamiento, el torero no se preocupa ya del peligro y se puede dar el lujo de retirarse del toro después de un pase especialmente artístico, echando fuera el pecho y pavoneándose al recibir los aplausos del público.

La Espada

El toro es atravesado con una ESPADA de 80 centímetros de longitud, que puede destrozarle el hígado, los pulmones, la pleura, etc., según el lugar por donde penetre en el cuerpo del animal de hecho, cuando destroza la gran arteria, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre.

A la hora de matar, si el toro corre con un poco de suerte muere de una estocada, pero no como se piensa de una estocada al corazón si no que la espada penetra pulmones y diafragma, a veces una arteria mayor, y de ahí la hemorragia que se aprecia del hocico y de la boca. A veces mueren ahogados en su propia sangre.

La Tortura sigue

El toro, en un intento desesperado por sobrevivir, se resiste a caer, y suele encaminarse penosamente hacia la puerta por la que lo hicieron entrar, buscando una salida a tanto maltrato y dolor. Pero entonces lo apuñalan en la nuca con el DESCABELLO, otra larga espada que termina en una cuchilla de 10 centímetros. A pesar de estos terribles tormentos, el animal no suele morir de inmediato por su gran fuerza, pero finalmente cae al suelo, porque la espada a ido destrozando sus órganos internos.

Lo rematan con la PUNTILLA de 10 centímetros. con lo que intentan seccionarle la médula espinal, a la altura de las vértebras atlas y axis. El toro queda así paralizado, sin poder siquiera realizar movimientos con los músculos respiratorios, por lo que muere lentamente por asfixia, muchas veces ahogado en su propia sangre, que le sale a borbotones por la boca y la nariz.

El arrastre

Después que le destrozan las vértebras, el toro pierde control sobre su cuerpo desde el cuello hacia abajo, sin embargo hacia arriba se mantiene intacto, por lo que esta conciente de todo el horror y de cómo es arrastrado fuera del ruedo.



¿Cómo puedes Ayudar?

  • No asistas a corridas de toros


  • No apoyes a políticos, artistas y comunicadores asociados a esta barbarie


  • No consumas productos de empresas que los patrocinen


  • Pero lo mas importante... Enseña a tus hijos el respeto por los seres vivos




"La conmiseración con los animales está íntimamente unida con la bondad de carácter, de tal manera que se puede afirmar de seguro, que quien es cruel con los animales no puede ser buena persona."

Schopenhauer


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