De acción y crítica estéril
Hace poco tiempo un colega defensor de animales recibió una crítica sobre su frecuente participación en TV, radio y prensa y su supuesta escasa atención a rescates de animales desamparados. Lo curioso es que se la hizo un desconocido, es decir, alguien que no tenía relación alguna con la organización del activista.
Independientemente de la falsedad de las aseveraciones, no se puede comprender que una persona diga a otra lo que tiene o no que hacer con su tiempo y su dinero. Cuesta mucho encontrar sentido a una crítica sobre acciones nobles de una persona, por alguien que no tiene nada que ver con ella y que sugiere o exige que en lugar de hacer una cosa haga otra.
Este fenómeno del mexicano apático... simple espectador de su circunstancia, mal informado, pero eso si: metiche y criticón, es otra de las grandes taras nacionales. El colega aludido respondió educadamente que si bien no tenía por qué dar explicación alguna de sus actos a un desconocido, sí podía invitarle a que en lugar de criticar cómodamente de una posición de simple espectador, se volviera activo en lo que criticaba.
Es cierto, si la mayoría de los mexicanos actuáramos más y habláramos menos, tendríamos otro país. Es cierto que mucha burocracia es corrupta y floja, pero lo grave es que también hay ciudadanos corruptos y flojos, y eso sí: que se sienten voces autorizadas para decir lo que se debería de hacer.
Los animales están sufriendo y necesitan de acciones, no de expresiones como: "pobrecito, pero no tengo tiempo", "pobrecito, las asociaciones deberían de ayudarlo", "pobrecito, pero me da miedo denunciar aunque una asociación me diga cómo"...
Invitamos a nuestros lectores a unirse al activismo por los animales. No hay cuotas ni altas, ni obligatorias; no se requiere de mucho tiempo; sólo se requiere decisión, compromiso y constancia.
