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Editorial Mayo de 2008
El activismo por los derechos de los animales requiere de mucha dedicación, especialmente en países como México, donde la impunidad es la constante, sea que los actos violatorios de las leyes afecten a humanos o a otras especies animales.
En el caso del cruel mercado de San Bernabé en Almoloya de Juárez, Estado de México, nos encontramos con lo de siempre: el clásico "a mí no me corresponde, le toca a otro" penosamente ejemplificado entre la SAGARPA y el Gobierno del Estado de México, en tanto que el Ayuntamiento sólo dio palabras y de allí no pasó.

Gracias la constante presión de la gente sensible, que desde diversas partes del mundo estuvieron apoyando un movimiento surgido desde la Ciudad de México, y a la conciencia de periodistas serios (un abrazo a Periódico Reforma) que se involucraron con gran profesionalismo, se ha obtenido un primer fruto: la Delegación de SAGARPA admitió ya su responsabilidad en el caso y anunció las primeras acciones para frenar tanta barbarie y esa reiterada violación de por lo menos 22 normas legales.
No solo son responsables de lo que allí ocurre la SAGARPA, el Gobierno del Edo de México y el Ayuntamiento, sino también la PROFEPA y hasta la PGR, pues en ese lugar se maneja no solo fauna llamada de consumo y de compañía, sino que además se trafica con especies silvestres, siendo algunas de ellas de las consideradas protegidas.
Al mismo tiempo que nos alegramos de ese primer paso en bien de los animales, nos avergüenza como mexicanos tener que celebrar cuando una de las muchas autoridades negligentes de este país, acepta su responsabilidad.
Son los niños quienes nos dan la esperanza de un México diferente, por ello estamos centrando mucho la atención de AMEDEA en este sector de la población; preparando a futuros ciudadanos y servidores públicos que tengan dignidad y ganas de servir en un futuro a su país.

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