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Nota destacada
Existe nerviosismo en algunos medios por la cada vez más escasa asistencia del público a las corridas de toros. Ante ello, han empezado a dar más tiempo en ciertos canales de TV al morboso esparcimiento de los borrachos snobs, que por un lado hacen chistes de gallegos, pero por otro les encanta sentirse por un rato una caricatura de español: boina, bota de vino, chaleco y puro de lado. Así, perfumados a teporocho que huye de lo mexicano, están listos para gozar del circo del abuso.
Nada podrán hacer los salvajes pseudo jet set; pues al igual que los sacrificios humanos, el canibalismo y el circo romano, inexorablemente las corridas se acercan a su fin. Es un hecho que aburren: cualquiera de esos matarifes en lentejuelas se vería ridículo junto a un verdadero bailarín, espadachín, cirquero o luchador, pues todo eso pretende ser cada torero, pero el resultado es vergonzoso y, lo peor, es cruel.
España misma es un digno ejemplo de evolución, con su creciente número de ciudades antitaurinas. Pronto México hará lo propio; algunas autoridades civilizadas ya se están enterando de que para buscar paz social, para combatir esa delincuencia de la que tanto nos quejamos, habrá que sembrar compasión hacia todo lo vivo y no apología de la brutalidad.
Si estas interesado en saber más sobre la realidad de este absurdo espectaculo, visita nuestra sección La verdad sobre las corridas de toros.
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