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Nota destacada
Los animales en mi vida
Muchos niños creen que les gustan las mascotas, pero, ¿Qué tanto ha influido usted en esa apetencia?
Por Alberto Tejeda
"¡MAMÁ QUIERO UN PERRO, quiero un perro, quiero un perro, quiero un perroooo!" La anterior puede ser una petición angelical o un llamado al mayor desasosiego, todo depende, Y ¿de qué depende? Vamos a tratar de desglosarlo en las siguientes líneas.
Según diversos estudios, el gusto por los animales, en especial perros y gatos o algunos otros como tortugas y conejos, es una condición generalizada en niños pequeños, Sin embargo, diferentes expertos también están convencidos que las actitudes de los padres y abuelos de tener o no animales de compañía son las que influyen de manera poderosa en los sentimientos de los niños hacia estos seres.
Esta situación tiene un peso importante en la edad adulta, resultado de estas experiencias en la convivencia con animales o la falta de la misma, las cuales incluyen tanto situaciones positivas como negativas; por lo tanto, el propiciar o atenuar las respuestas hacia ciertos animales es algo que hay que observar de cerca.
No se pretende negar el hecho de que habrá muchos niños que de manera genuina tienen interés por poseer a un compañero peludo o emplumado; sin embargo, al parecer es la presencia positiva de estos amiguitos en el entorno temprano lo que influye más para desarrollar este gusto por vivir con animales.
Se ha demostrado que la presencia de animales tiene efectos benéficos importantes no sólo en un niño en desarrollo, sino en la dinámica general de una familia al mantener estados de ánimo más homogéneos. Por otro lado, también se ha descubierto que existe una relación entre la crueldad permitida en los niños hacia los animales y la presencia de conductas violentas al convertirse en adultos.
Los beneficios psicológicos que aportan los animales de compañía tienen que ver, precisamente y como su nombre lo indica, con esta compañía. Un gusto temprano por cierto tipo de raza o incluso de especie animal se queda prácticamente para toda la vida, y estas preferencias se verán reflejadas en los gustos de la gente mayor.
En este mismo sentido, el rechazo o incluso las fobias hacia los mismos animales también se establece de manera temprana por experiencias negativas o por la falta de las mismas.
El papel de los padres e incluso de los abuelos es fundamental si queremos fomentar valores genuinos, no sólo de responsabilidad en un niño a partir de poseer un animal de compañía, sino por el hecho de que los beneficios emocionales principales se basan en el afecto y compatibilidad que se generan cuando se tiene a la especie y raza preferida por un propietario adulto.
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Cosas de adultos
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Alberto Tejeda Parea
Profesor de etología aplicada y co-responsable del Servicio de Comportamiento en el Hospital Veterinario de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM. Tiene una clínica privada en comportamiento y colabora en portales de información acerca de mascotas.
atp@servidor.unam.mx
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| Es entre los ocho y los 10 años cuando sería recomendable considerar mas seriamente la petición de una mascota por parte de un niño si queremos pensar en su participación activa en el mantenimiento de la misma, sin olvidar que de cualquier manera debe supervisarse por un adulto. En lo que respecta a niños pequeños, debería aplicar mas el hecho de: "Mami, ¿me prestas a tu perro un ratito?" Esto, desde mi punto de vista, trae consigo la siguiente pregunta: a usted padre o madre de familia, ¿le gustan genuinamente. los animales? |
Tomado de Costco Contacto
Marzo 2006, Volumen 13, Número 92
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